Fiesta de Corpus Christi:
"Los niños de los pétalos"

Desde hace muchos años el Colegio celebra la fiesta de Corpus Cristhi con una procesión con la Custodia por el patio del Colegio. Honramos así a Jesús. Es un día de Fiesta para todos nosotros ya que Jesús escondido en la hostia recorre el patio, camina entre nosotros y va derramando bendiciones en cada uno de nuestros corazones. Los chicos traen rosas para formar con sus pétalos una alfombra para Jesús.

(Ver Más)


Los niños de los pétalos

Celebrar Corpus es agradecer a Dios su amor infinito por los hombres, que no le fue suficiente nacer en pobre pesebre entre animales, ni morir en la cruz junto a criminales, sino que quiso también quedarse escondido en la forma sencilla del pan para ser alimento de todos los hombres.
Celebrar Corpus es no resignarnos a dejar de asombrarnos cada día ante este sacramento de fe y de amor.
Celebrar Corpus es abrirse a este gran misterio que solo se descubre haciéndose pequeño.
Sí, hacerse pequeños y dejarse contagiar por los "niños de los pétalos". Ellos son esos niños del Colegio que con tanto entusiasmo regalaron las rosas para ofrecerlas al paso de Jesús y hacerle una alfombra de pétalos. Son aquellos que recorrieron varias esquinas bajo la llovizna, buscando "la rosa para Jesús", son aquellos que la escondían dentro de las mochilas por pudor, o quizás para evitar las burlas de sus compañeros, son aquellos que al terminar la procesión se abalanzaron sobre la alfombra de pétalos para recoger alguno como reliquia, son aquellos que la guardaron en su agenda como recuerdo de este día.
Los niños de los pétalos son aquellos adolescentes, jóvenes y adultos, que sentían ese ardor en su corazón al paso de Jesús Sacramentado y el abrazo de su amor en la adoración y la bendición. Ellos, los niños de los pétalos, descubrieron y palparon aquel secreto que sólo se revela a los pequeños
Este es el gran mensaje de Corpus: Hacerse pequeño para reconocer su presencia y adorarlo en la pequeña hostia. Hacerse pequeño es la condición para descubrir a Jesús entre nosotros, reconocer su presencia tan cercana en nuestra vida, caminando entre nosotros, cargando nuestros dolores, compartiendo nuestras alegrías, sosteniendo nuestras debilidades.
Hacerse pequeño para reconocerlo en los que sufren, en los pobres y marginados, y también en aquellos que nos son indiferentes y hasta incluso odiados.
Sí, este es el gran mensaje de Corpus: Dios sólo "se deja ver" a los pequeños que son capaces no sólo de arrodillar su corazón ante la hostia Sagrada sino también ante el Dios escondido en el prójimo.